Uso eficiente de la calefacción en invierno en Bilbao
En una casa de Bizkaia el gasto de calefacción se decide en los ajustes y en los hábitos, no en el aparato: temperatura de impulsión, franjas horarias, radiadores despejados y ventilación corta. Repasamos lo que puedes hacer tú y cómo se refleja en el consumo.
Publicado el 7 de octubre de 2025 · 6 min de lectura · Por el equipo de CalRenove
Usar bien la calefacción en invierno pasa por ajustar la temperatura de impulsión, programar por franjas, no tapar los radiadores, ventilar de forma breve con las ventanas de par en par y entender cómo se refleja cada ajuste en el consumo. Son gestos que no requieren obra ni cambiar el equipo.
Por qué en Bizkaia el frío se siente antes de llegar
El clima de la costa de Bizkaia engaña: otoños suaves, humedad alta y episodios de frío que llegan de golpe entre diciembre y febrero. Esa humedad hace que una casa a 16 grados se sienta más fría de lo que marca el termómetro. Ajustar bien la calefacción en octubre evita improvisar en enero, con la casa ya fría.
Septiembre y octubre son los meses ideales para repasar el sistema. El aparato ha estado meses casi parado y es cuando aparecen las pérdidas de presión y los ruidos en los radiadores. Dedicar una tarde a purgar, revisar la presión y ajustar la programación se nota en el confort y en la factura de todo el invierno.
Temperatura de impulsión: el ajuste que más se nota
La temperatura del agua que circula por los radiadores no necesita ser la máxima para calentar la casa. En una caldera de condensación, bajar la temperatura de impulsión mientras la vivienda mantiene el confort hace que el equipo trabaje más tiempo en modo condensación, aprovechando mejor cada metro cúbico de gas. Muchos equipos permiten regularla desde el panel o desde la aplicación.
El punto adecuado se busca subiendo o bajando un escalón y observando si la casa alcanza la temperatura que quieres. Si al bajar la impulsión la vivienda deja de llegar a la temperatura de consigna, se sube un grado y se prueba unos días. Es un ajuste de prueba y error, pero se hace una vez y se queda para toda la temporada.
Programar por franjas y entender el consumo
Con 19 o 20 grados en las zonas de estar y algo menos en los dormitorios hay confort suficiente. Programar por franjas significa definir cuándo quieres esa temperatura y cuándo basta con un nivel de base: por la noche, durante las horas de trabajo y en los ratos en que la casa se queda sola. El programa evita calentar habitaciones vacías.
Lo que no conviene es apagar la calefacción por completo y encenderla a tope al volver. Recuperar varios grados de golpe obliga al equipo a trabajar al máximo durante un buen rato y castiga más el aparato que mantener una temperatura base. En una casa con paredes gruesas y mucha inercia, como muchas de las de Bilbao, ese nivel sostenido mantiene el confort sin forzar el aparato.
Entender el consumo es la otra mitad. Comparar periodos con temperatura exterior parecida, mirar el contador o el histórico del termostato y anotar qué día se cambió cada ajuste permite saber si lo que has hecho funciona.
- Temperatura de confort distinta para mañana, tarde y noche.
- Modo reducido o antiescarcha para viajes y ausencias largas.
- Programa semanal copiado, con correcciones solo en los días que cambian.
- Comparar el consumo entre periodos de frío parecido y anotar cada cambio de ajuste.
Radiadores: ni tapados ni con aire
Un radiador tapado por un sofá, por cortinas largas o por un mueble entrega menos calor del que produce, porque frena la circulación del aire de la habitación. Retirar muebles de delante y recortar las cortinas que cubren la parte superior no cuesta nada y devuelve rendimiento a cada emisor.
Si los radiadores suenan, calientan solo por arriba o tardan en ponerse en marcha, hay aire en el circuito. Purgarlos con la llave adecuada, empezando por los de la planta más alta, reparte mejor el calor y evita que el equipo tenga que trabajar de más. Después conviene revisar la presión del circuito y dejarla en el valor que indique el manual.
También conviene equilibrar el sistema: los radiadores más cercanos a la caldera suelen llevarse el caudal y dejar fríos los más lejanos. Cerrar ligeramente los más próximos reparte el calor por toda la casa.
Ventilar: breve y de par en par
En Bilbao la humedad ambiente es alta y las viviendas con poca ventilación acumulan condensación en las ventanas y en las esquinas frías. Ventilar diez minutos por la mañana con las ventanas abiertas de par en par renueva el aire sin enfriar las paredes ni los muebles, y es mucho más eficiente que dejar una ventana entreabierta todo el día.
La ventana entreabierta durante horas enfría la estructura de la casa sin renovar el aire, y el resultado es una vivienda fría que exige más calor para la misma sensación térmica. Mantener limpias las rejillas de ventilación y revisar los burletes de ventanas y puertas completa el trabajo y se nota desde la primera semana de frío.
Cuándo el ajuste ya no es suficiente
Hay señales que no se arreglan ajustando horarios: pérdidas de presión cada pocos días, ruidos metálicos al arrancar, agua caliente que sale con saltos de temperatura o un aparato que se bloquea con frecuencia. Cuando eso ocurre, el problema es del equipo o de la instalación y necesita diagnóstico técnico antes de seguir dando vueltas a la programación.
Si la caldera supera los quince años, acumula averías y las piezas tardan en llegar, la sustitución por un equipo de condensación suele ser la salida más sensata. El importe depende de la potencia necesaria, del tipo de evacuación y de si hay que rehacerla, de la adaptación de la instalación de gas y de la accesibilidad del hueco. El importe exacto se entrega en un presupuesto cerrado por escrito, sin coste ni compromiso.
Preguntas frecuentes
¿Qué temperatura es la más eficiente para la calefacción en invierno?
Entre 19 y 20 grados en las zonas de estar y algo menos en los dormitorios. Bajar un par de grados por la noche y en las horas de ausencia reduce el consumo sin perder confort. Lo importante es evitar apagar del todo y recuperar varios grados de golpe.
¿Cada cuánto hay que purgar los radiadores?
Al menos una vez al año, antes de arrancar la calefacción. También cuando notes ruidos, calor desigual o que un radiador tarda en calentarse. Empieza por los de la planta más alta y purga hasta que salga agua sin aire.
¿Es mejor dejar una ventana entreabierta o ventilar de golpe?
Ventilar de golpe, diez minutos con las ventanas abiertas de par en par. La ventana entreabierta durante horas enfría las paredes y los muebles sin renovar el aire, y después obliga a la caldera a trabajar más para recuperar la temperatura.
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